Bolé Borsao 2016 (DO Campo de Borja)

En la historia ha habido grandes imperios: estaba el Imperio Romano, el Imperio Francés, el Imperio Español, el Imperio Británico y muchos otros que me dejo. Sin embargo uno de ellos, con apenas 7.400 hectáreas, sigue vigente aun en el siglo XXI: el Imperio de la Garnacha. No tiene doncellas, pero sí abuelas de 90 años vivas, no tiene catedrales pero hay un Santuario, no hay prícipes pero sí unos magrebís que de una mirada te fulminan, y mucho menos obispos, pero sí el cura Florencio que tiene más peligro que Napoleón y Calígula juntos. El verdadero valor del imperio de la Garnacha es precisamente su viñedo, sobre todo el situado a las faldas del Moncayo. 

 

Nota de Cata: Una Garnacha – Syrah de capa alta y disco evolución. Olfativamente necesita unos minutos, muchas sensaciones tras un decantao en clave de regaliz, tomillo, ciruela, clavo, especia negra, notas terrosas...Una agradable complejidad aromática. Con el tiempo se suma una frura negra sobremadura, cocida incluso. Entrada redonda en boca. Desarrollo potente y de gran calidez. La rusticidad es protagonista sin ningún complejo, porque estamos en Borja, no en Pomerol ni en Vougeot. Notas que evocan terruño, grafito, fruta negra madura, resina de pinar, etc. Frescor y madera discretos pero que van de menos a más. Final ardiente con 15% por bandera que no perdonan y que son la clave de una persistencia imperial.


Se agradece que los 5 meses en barrica aporten poco y dejen el protagonismo a la fruta, al resto de sensaciones vinculadas a la evolución y que son la columna vertebral de este Bolé. PVP de 6'19 euros. La Syrah aporta una capacidad de guarda que anima a adquirir otro Bolé más y hacerlo despertar dentro de 5 años. Un vino que por sus atributos encaja en el ideario de tinto de la Edad Media que bebía desde el vasallo hasta el clérigo pues el agua no era recomendable. Pero este tinto sí es recomendable, aunque sólo si lo acompañan de las elaboraciones adecuadas: busquen un Jarrete de ternasco asado con patatas a lo pobre. Sin dejar el ternasco de Aragón pruébenlo simplemente a la brasa, se sentirá Ud como un emperador.

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