Belví rosado Garnacha 2018 (IGP Bajo Aragón)

Formando límite con Cataluña, encontramos uno de los pueblos medievales más pintorescos del Bajo Aragón: Cretas. Ya en la época neolítica los homínidos eligieron esta zona del Matarraña para asentarse, explotar sus recursos agrícolas y dejarnos muestras de su presencia a través de pinturas rupestres. Hoy día, Cretas sigue atrayendo a nuevos homos sapiens que disfrutan de su entorno natural tranquilo, su mirador al puerto de Beceite y sobre todo de vinos con sello Bajo Aragón como el que hacen los de la Cooperativa Campo de San Pedro en Cretas.


Nota de Cata: Color rojo rubí que confirma una elaboración por la técnica de sangrado, es decir buscando hacer un tino y descuvando cuando llegamos al tono cromático elegido por el jefe de bodega. Media intensidad aromática donde encontramos una previsible fruta en su punto de madurez. Entrada redonda, con unos azúcares residuales que acentúan esa sensación. Pero no es un rosado dulce, es un rodado equilibrado y afrutado con un frescor fiel a una añada joven. Aromas de boca para fruta del bosque, algún cítrico y algún caramelo. Final breve, porque estamos ante un vino de 4'95 euros sin pretensiones, con 14' 5 % vol. que parecen 13.


Una óptima selección de Garnacha de viñedos viejos de Calaceite, Cretas y Lledó. No dejen de visitar estos pueblos que son los típicos que sorprenden y que forman una suerte de Toscana aragonesa preciosa. Paisaje, patrimonio y sabores se dan la mano para hacer disfrutar al homínido turista y encandilarlo con ese acento a caballo entre el catalán, el aragonés y el castellano de Aragón. Como maridaje unas Alcachofas naturales fritas sobre crema de de pan y jamón de Teruel con virutas de hígado de pato. Como segunda opción una Parrillada de verduras con salsa romesco y picada de ajo-perejil.

 

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